Algunas veces, cuando estoy completamente sola… y cuando todo afuera parece haber muerto, puedo sentir cómo la vida misma me desafía. Puedo escucharla decirme ¿cuánto tiempo más crees poder soportar así?
Y la verdad es que no sé.
Cada día me convenzo más de que conforme vamos creciendo dejamos de lado nuestra autenticidad. Dejamos de ser sinceros. Antes era simple, amabas u odiabas y no había medias tintas. Nuestra vida se va, tratando de pretender que somos lo que otros quieren de nosotros.
¿Cuánto más podrás soportar? Vuelve a preguntarme, vuelve a preguntarme, vuelve a preguntarme…
Yo no soy la amiga que todos desean, la que todos quieren, la que todos buscan. No soy ese ser misterioso y extravagante que alguna vez soñé. No soy “ese” amor de la vida de nadie. Soy ese ente fatídico e inseguro que esquiva miradas; soy la psicópata pordiosera de palabras; soy la ruina de un cuento de hadas que se mojó con sangre; soy el encanto perdido de un sueño que se fue con el viento de un marzo. No me engaño.
Entonces ¿cuánto más soportarás? ¿Cuándo dejarán los demás de sentir lástima por ti? ¿Cuánto más soportarás esa condescendencia? ¿Cuándo olvidarás la antipatía y volverás a mostrarte como eres? ¿Cuándo vas a dejar que alguien penetre en tu mirada como antes? ¿Cuánto más vas a soportar vivir así?
Algunas veces, cuando estoy completamente sola, y cuando todo afuera parece haber muerto…
[texto interrumpido por un fuerte dolor en el corazón… completamente mortal]