miércoles, 24 de septiembre de 2008

Algunas veces, cuando estoy completamente sola… y cuando todo afuera parece haber muerto, puedo sentir cómo la vida misma me desafía. Puedo escucharla decirme ¿cuánto tiempo más crees poder soportar así?

Y la verdad es que no sé.

Cada día me convenzo más de que conforme vamos creciendo dejamos de lado nuestra autenticidad. Dejamos de ser sinceros. Antes era simple, amabas u odiabas y no había medias tintas. Nuestra vida se va, tratando de pretender que somos lo que otros quieren de nosotros.

¿Cuánto más podrás soportar? Vuelve a preguntarme, vuelve a preguntarme, vuelve a preguntarme…

Yo no soy la amiga que todos desean, la que todos quieren, la que todos buscan. No soy ese ser misterioso y extravagante que alguna vez soñé. No soy “ese” amor de la vida de nadie. Soy ese ente fatídico e inseguro que esquiva miradas; soy la psicópata pordiosera de palabras; soy la ruina de un cuento de hadas que se mojó con sangre; soy el encanto perdido de un sueño que se fue con el viento de un marzo. No me engaño.

Entonces ¿cuánto más soportarás? ¿Cuándo dejarán los demás de sentir lástima por ti? ¿Cuánto más soportarás esa condescendencia? ¿Cuándo olvidarás la antipatía y volverás a mostrarte como eres? ¿Cuándo vas a dejar que alguien penetre en tu mirada como antes? ¿Cuánto más vas a soportar vivir así?

Algunas veces, cuando estoy completamente sola, y cuando todo afuera parece haber muerto…

[texto interrumpido por un fuerte dolor en el corazón… completamente mortal]

viernes, 19 de septiembre de 2008

Es extraño recordar aquellos días cuando todo parecía desastrozo y saber que en realidad no lo era tanto, que el verdadero infierno es justo ahora, justo cuando ya no estás... cuando no hay nadie. Aquí todo es tan falso, nadie se toma el tiempo de conocer a nadie,si a primera vista no eres como cada quien cree que está bien, no eres nada. Se es muy fresa, muy pandroso, muy mocho, muy anarquista, muy tonto, muy inteligente, muy delgado, muy gordo... pero nunca se es lo suficientemente bueno, lo suficientemente digno de pertenecer aquí. ¿Sabes quién soy yo aquí? Un desastre absoluto...

y me encanta.


No puedes esconderte de ti mismo, al final sólo trasciente lo que eres.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Llevo varias semanas tratando de escribir algo con sentido en este sitio, algo que sorprenda, que hipnotice… “que hacer naufragar pudiera”, pero sabiendo que ya sé quién soy… es obvio que no estoy aquí por ese motivo.

Ayer estallaron en mi cabeza una serie de recuerdos cuales fuegos artificiales… de todos los colores, uno tras otro y sin una razón aparentemente justificada. Qué absurda sensatez la mía ¿no crees?

Tengo de fondo la música de Saikano, la misma que solía poner cuando escribía de mi tristeza, tengo sobre mis piernas el viejo libro de poesía al que le dibujé con flores con mi sangre, tengo de testigo a mi cuaderno de metodología, que casi me pide a gritos que lo abra porque mañana hay examen.

Ojalá pudiera describir la sensación que habita en mi alma justo ahora, la misma que nació ayer cuando estallaron los fuegos artificiales. Creo, y es mera suposición mía, que necesito una terapia gestaltista… creo que ya es hora de cerrar ciclos.

Qué curioso haberte visto ayer, haber sentido en cada poro de mi piel como entrabas lentamente… qué curioso contarte que ya no espero nada de la vida, ya no busco a tientas el motivo de mi vida… ¿por qué buscarlo si estuvo siempre aquí?

Quizás si algún día volvemos a encontrarnos, frente a la cafetería, doblando una esquina, en la tercera fila y en el asiento número siete de la izquierda de un teatro, en el viejo bar, en medio de las tonalidades rosas y naranjas de un atardecer de noviembre, en la lejanía de un sueño abstracto, en la melancolía de una noche de septiembre, en la burda secuencia pasional de tus misterios, en la tautología de mis defectos o en un simple día lluvioso tal vez… tal vez me atreva a sonreírte.

En este mundo tan caótico de sensaciones fugaces, fuiste precisamente tú quien estuvo conmigo… brindemos entonces, por los viejos tiempos.

[qué triste saberte bajo tierra]